Quinua, saliendo del colonialismo, retornando al Buen Vivir

La quinua, una nutritiva planta originaria de los Andes del Perú y Bolivia, cultivada hoy en varios países, es estrella de Hollywood al haberse presentado en un plato vegetariano en una de las escenas de la película Super-size Me nominada para el Oscar en el 2005. Su versatilidad y enorme contenido de nutrientes ha conquistado los paladares más exigentes de los mejores restaurantes del mundo.

El cultivo de Chenopodium quinoa se remonta a casi 10,000 años. La planta provee una semilla diminuta usada como cereal. Su valor nutritivo es superior a las carnes y a la leche. Contiene aminoácidos esenciales: especialmente lisina, metionina y cisteína (constituyentes de proteínas). También es una gran fuente de hierro, por lo que se le ha adoptado en las dietas culinarias de grupos culturales no andinos con riesgos de anemia. La quinua se usa para prevenir el cáncer por su contenido de saponinas y muy especialmente como lactóforo, lo que  quiere decir que ayuda a la producción de más y mejor leche materna en lactantes. La quinua es también fuente de ácido linolénico, más conocido como la grasa esencial Omega 3.

Cómo se explica entonces que haya niveles de desnutrición en la población andina? Qué, quién y porqué se ha desplazado a la quinua por granos menos nutritivos como el trigo y el arroz?

Contrario a lo que se cree no se debe a la pobreza, si no al colonialismo culinario que se inició después de la conquista, deliberadamente se reprimió y se reemplazó a la quinua y a otros granos alimenticios como el amaranto y la kaniwa por granos importados como el trigo, el centeno, la cebada de inferior calidad comparados con la quinua.

Este colonialismo continúa, pero quizá por esos fenomenos justicieros de la filosofía y sabiduría andina hoy surgen, como una reivindicación evolucionaria, la celiaquia y otras enfermedades crónicas del intestino, que nos obligan al retorno a nuestra quinua.

Muchas enfermedades intestinales se empeoran con la ingesta de trigo u otros que contengan gluten, entonces los granos andinos se hacen imprecindibles en el tratamiento terapéutico, no es en vano que se le llame a la quinua CHISIYA MAMA o grano sagrado madre.

En mi último viaje a Bolivia tuve la oportunidad de apreciar algunos proyectos agrícolas de producción de quinua para consumo local. Nunca habia visto tan gran variedad de colores de quinua. Cada color contiene nutrientes específicos a sus variedades como los antioxidantes antoxaninas de la quinua de color rojizo, o el antidepresivo litium de la quinua negra.

Hoy existen otros proyectos agrícolas de producción de quinua en otros países andinos y también en EEUU donde se cultiva desde 1978. Hace poco Francia tuvo la osadía de querer patentar nuestra quinua pues su contenido de saponinas la hacen ideal para la producción de cosméticos.

Los procesos de retorno al “Buen Vivir”, de promover la soberanía alimentaria y de los derechos de los indígenas podrian demarcar también el retorno a la apreciación y a la defensa de nuestros invaluables recursos. El cultivo de la quinua es un ejemplo más de que un mundo mucho más saludable es posible.

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Acerca de Ana Maria Quispe

dietista, ecologa, defensora de derechos humanos, pacifista
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