La Gastronomía Peruana, Modelo que No Conserva la Especie

Estamos viviendo hoy un periodo glorioso del Perú, donde descubrimientos arqueológicos/científicos de las últimas décadas constituyen enorme evidencia que hacen que sea ya difícil creer que el mundo moderno en que vivimos, amenazado a diario por un caos de salud, medio ambiental, social y económico, es un mundo de progreso.

Estudiosos como William Burns y Victoria de la Jara demuestran que tuvimos escritura, el Dr. Fernando Cabieses nos dejó pruebas que la medicina del Perú ancestral era la más avanzada de todas las culturas. Hay un sinnúmero de científicos/estudiosos que nos explican acerca de la Cosmovisión Andina una perspectiva humanista donde todo lo que somos está alineado con el cosmos, el planeta, en que vivimos y con la grandiosa misión de la conservación de la especie.

Es imposible concebir nuestra cultura ancestral tan avanzada sin una buena alimentación capaz de nutrir el cuerpo, la mente, el espíritu, preservando a la vez tierras mediante la observación de los planetas y la transformación de la semilla.

El Dr. Erick Santiago Antúnez de Mayolo y el biólogo alemán Hans Horkheimer nos indican en sus trabajos de investigación la excepcionalidad de la alimentación del antiguo Perú, que a pesar de siglos de destrucción aún sobrevive. No es casualidad que en tiempos difíciles globales la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) reconozca este 2013 nuestra sagrada y nutritiva Chisiya Mama o Chenopodium Quinua, desplazada por centurias por el trigo y el arroz, monocultivos hoy con problemas de contaminación, uso de agro tóxicos y/o de ingeniería genética.

La lectura del último libro del arquitecto Mario Osorio Olazábal hace que entendamos con precisos datos nuestro orden y organización, modelo para todas las culturas del mundo que hasta el Feng Shui y la Quiromancia fueron aprendidas de nuestros ancestros. Según este libro titulado UASIKAMAK El Ordenador del Espacio que Habita el Ser “existe un hilo tejedor de todas las obras y actividades de la sociedad ancestral.” Y agrega que de la Leyenda andina de los Cuatro Hermanos Aiar y sus respectivas esposas logran explicar los principios, disciplinas y conocimientos que se necesitaban para vivir en orden. Sus nombres encierran los conceptos del cosmos, del planeta, del clima, de las plantas, de las raíces, de los frutos, del cultivo de los mismos, de la vida, de la enseñanza, de la herencia. Y advertimos que la máxima construcción para la preservación de la semilla fue el complejo arquitectónico de Machu Picchu que indica una serie de códigos almacenados en sus terrazas de cultivo, millones de hectáreas hábiles donde se aplicaron todos los conocimientos astrales, naturales, matemáticos, etc. para alimentar a la humanidad.

Y es que la semilla es el inicio de todo, es el ser diminuto que se alberga en nuestros vientres, es extraordinaria la analogía con cada uno de nuestros alimentos que salen del vientre de la tierra….Nuestras culturas ancestrales dejaron, mucho antes que otras, muestras del conocimiento que se necesita para traer un nuevo ser al mundo. Cerámicas o libros pétreos nos muestran escenas del sagrado acto sexual que inicia nuestro ser, como también los problemas (enfermedades) que podían existir si el acto se realiza sin responsabilidad, sin amor, por puro y fugaz gozo, similar al que ofrecen las drogas….

También existen cerámicas de madres que amamantan, mi favorita es una encontrada en territorio hoy ecuatoriano, donde una madre amamanta al nuevo ser mientras mantiene en su boca un bolo de nuestra sagrada hoja de coca, compartiendo los nutrientes de esta nuestra bendita planta a través de la leche materna, el único líquido capaz de formar materia fecal sólida, ejemplo de la magia biológica de nuestra existencia, hoy amenazada por polvos o líquidos elaborados con monocultivos.

Nuestros ancestros sabían muy bien nuestra biología, como funcionaba cada una de nuestras partes, cómo cada una de nuestras células tiene una memoria genética. Hasta la orientación de nuestro corazón parece ser imagen del globo terráqueo, como cuando te miras al espejo. Somos entonces parte de un planeta cuyo entorno está relacionado a nuestra fisiología y a todo lo que se necesita para vivir. La homeostasis, término con que se denomina la salud, es el equilibrio que se pierde cuando esa memoria genética va desapareciendo, olvidando cómo alimentar cada una de las partes, cada una de las células. Sin embargo aún contamos con profesionales de la salud ancestral que mantienen en esa memoria genética los conocimientos necesarios para una real sanación.

La manera en que nos agrupamos en nuestras danzas, entrelazados a veces hasta con sogas, ante las notas de lo que hemos rescatado de nuestra música, notas inexistentes en el pentagrama que usamos hoy, demuestran la unión alegre y comunitaria hacia el mismo objetivo: la conservación de la especie.

Hoy que se le pide a la UNESCO que la gastronomía actual peruana sea reconocida como patrimonio nacional, urge que ésta no nos lleve a la masiva y continua destrucción de nuestros cuerpos, de nuestras mentes, de nuestro medio ambiente, de nuestra sociedad. Aunque es cierto que nuestra sociedad de hoy es inclusiva de otras culturas, es el momento de desterrar todo lo que llegó y nos hace daño….

Me es imposible concebir la matanza masiva de animales en el Kay Pacha (el mundo de nuestro entorno) “no existían jerarquías entre los seres humanos y los animales” leo en “Pachacutec Una Aproximación a la Cosmovisión Andina” de Federico García y Pilar Roca. La leche y los huevos, dice Horkheimer, no fueron aprovechados porque nuestras sociedades fueron matriarcales, ejercían un profundo respeto por la “hembra”. La leche debe estar destinada a las crías de la misma especie y los huevos equivalen al feto que no ve aún la luz…

Es momento de realmente honrar a quienes escaparon a las más inhóspitas alturas y a las más profundas selvas para escapar el peor holocausto de la historia. Gracias a ellos aún contamos con los alimentos más nutritivos del mundo. Esa es la gastronomía que debe ser rescatada para enfrentar el exterminio del mundo moderno. Esa puede ser la respuesta para el buen vivir y rescatar el único objetivo: la preservación de la especie.

Nota: Artículo escrito por Ana María Quispe, de la Conferencia “Visión Holística de la Gastronomía Ancestral Peruana, en el  6to Congreso Internacional Holístico, junto a Ma. Isabel Tuesta del Programa Mundo Vegano Mundo de Paz de www.radiotvholistica.com

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Acerca de Ana Maria Quispe

dietista, ecologa, defensora de derechos humanos, pacifista
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