Kañaris: La Destrucción del Paraíso

Por David Roca Basadre, de Emergencias Ambientales / Hildebrandt en sus Trece

Lambayeque parece una zona costeña más con sus desiertos y sus playas y valles, los bosques secos y los importantes restos arqueológicos de las preciosas culturas norteñas. Sin embargo una cuota de sierra y selva se encuentra escondida en Kañaris, configurando en la cuenca oriental una fisiografía que llama la atención por su esplendor, verdor y abundancia. Allí en Kañaris está también una de las pocas comunidades quechuahablantes de la costa norte, probablemente originada en tiempos de conquista de los últimos grandes incas, que habían transladado a estos pobladores como mitimaes desde regiones que hoy son parte de Ecuador.

En esta maravilla paisajística, donde por un lado de la vertiente de la cordillera se vislumbra un maravilloso paisaje serrano mientras que del otro, escondido entre pliegues de montaña, aparece súbitamente uno boscoso y rico como el de la selva húmeda, una minera ha recibido el permiso de extraer cobre, oro y plata y, por consiguiente de destruir para siempre una de las maravillas con que nuestro territorio está dotado.

Los pobladores de Kañaris han dicho NO en una consulta popular realizada el 30 de Octubre reciente, la misma que ha sido verificada por autoridades del gobierno regional e incluso por la presencia de directivos del Ministerio de Energía y Minas y del Ministerio de Agricultura, además de instituciones ONG concernidas. El 95% de los consultados votó en contra del proyecto minero Cañariaco.

En una asamblea paralela organizada por la minería Candente Cooper – la eventual ecocida del caso – con la presencia de 200 pobladores convocados sin coordinación previa con los dirigentes de la comunidad, la empresa si obtuvo su permiso.

Y ahora el Ministerio de Energía y Minas dice que esta mínima asamblea es legal y que la votación donde participaron alrededor de 2 mil pobladores no tiene validez.

Los comuneros están preocupados, pues ahora mismo, en la fase de la instalación del proyecto minero, ya se ve contaminación de la cuenca del rio Kañaris, allí donde nace el agua para las comunidades, y entonces la resistencia se abre paso en una más de las luchas de los pueblos por la defensa de las fuentes de vida que nos quieren arrebatar como sea.

En un texto célebre, el economista ecológico Joan Martinez Alier definió como “ecologismo de los pobres” a las luchas como las que vienen realizando los comuneros de Kañaris.

Según el analista económico Waldo Mendoza, “la crisis internacional con epicentro en la Eurozona es peculiar: no ha llegado al Perú. Los precios internacionales de nuestros minerales siguen altos, los capitales financieros siguen ingresando, el crédito bancario sigue creciendo, el precio del dólar está cayendo y las exportaciones de textiles están en alza (…), en los últimos 4 trimestres han ingresado a nuestro país alrededor de US$ 850 millones”.

Las demandas de minerales para atender el consumo de los países llamados emergentes – Brasil, Rusia, Indonesia, China (particularmente con su amenazante clase media en desarrollo), Sudafrica – y de los tradicionales mercados europeos y norteamericanos, cuyas crisis han generado sus propios pobres pero no han reducido las riqueza de los más ricos y sus demandas, crean espacios de inquietud en territorios como el de Kañaris. El crecimiento entendido como voracidad no tiene fronteras. Y todos esos paraísos nutritivos, bellos, útiles a la vez están amenazados.

Esa terrible globalización es la que permite a Alvaro Vargas Llosa, dogmático como un marxista leninista, escribir una carta a favor de la integración que solo beneficia a pocos aunque para ello deba regocijarse por la salud del vecino antes que por la de – digamos- los pescadores tacneños y moqueguanos que no pueden salir mar adentro para buscar su sustento, mientras barcos extraños de gran calado deprepredan prepotentemente el mar de Grau.

Los ecologistas populares de Kanaris van a seguir defendiendo sus tierras. Saben que haciéndolo protegen al país y que cuidando sus ecosistemas hacen patria. Saben que la vida se les va en ello.

Anuncios

Acerca de Ana Maria Quispe

dietista, ecologa, defensora de derechos humanos, pacifista
Esta entrada fue publicada en PERU, toxicos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s